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Lenguajes del futurismo
Literatura, Pintura, Escultura, Música, Teatro, Fotografía

Del 2 de octubre de 2009 al 11 de enero de 2010

Entidad organizadora
Berliner Festspiele. En colaboración con el Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto y el Instituto de Cultura Italiano, Berlín. Auspiciado por la Embajada de la República Italiana
Colaboradores mediales:
RBB Inforadio, RBB Kulturradio, RBB Fernsehen

Información
Tel +49 (0)30 254 86-0
Fax +49 (0)30 254 86-107
E-Mail
www.gropiusbau.de

Las formas artísticas de expresión del futurismo

Con ocasión del centenario del surgimiento del futurismo, el Martin-Gropius-Bau, en cooperación con el Instituto de Cultura Italiano y el Museo d’Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto (Mart), organiza una exposición cuyo tema central son las formas de expresión artística del futurismo en toda su amplitud, desde la pintura y la escultura hasta la literatura.

La exposición consta primordialmente de préstamos tomados del Mart, cuya colección incluye más de 4.000 piezas futuristas, entre ellas obras maestras de Carrà, Severini, Russolo y Balla, disponiendo de un voluminoso archivo de documentos y libros de los máximos exponentes de la vanguardia. Forma también parte del museo y del centro de estudios la Casa Museo Depero, primer museo futurista de Italia, fundado por el propio Fortunato Depero e inaugurado en 1959 en cooperación con la ciudad de Rovereto.

Ocupa el foco de la exposición en Berlín la presentación y el homenaje al proyecto Arte-Vida, que sentó las bases teóricas del futurismo en sus manifiestos y lo llevó a la práctica de un modo consecuente a través de un programa que contemplaba la participación de todas las artes en el diseño de una nueva estética de lo cotidiano.

Fue el 20 de febrero de 1909 cuando Filippo Tommaso Marinetti (1876–1944) publicó en el diario Le Figaro de París el Manifiesto Futurista, fundando así el movimiento estético vanguardista del futurismo. En los once puntos programáticos de dicho Manifiesto, Marinetti propagaba una nueva cultura nueva que abarcaba todos los aspectos de la vida. Sus tesis iban dirigidas contra la tradición artística y glorificaban la velocidad, la violencia y la guerra. Las palabras del joven escritor oriundo de la egipcia Alejandría desataron una revolución, tocando el punto más neurálgico del anhelo de renovación radical que el arte italiano venía buscando desde algún tiempo atrás.

Pocos años antes, Marinetti había fundado en Milán la revista Poesia que pasó a ser portavoz de los literatos jóvenes que reclamaban un cambio radical de la literatura italiana. Posteriormente, alternando entre París y Milán, Marinetti se dedicó a propagar el futurismo por toda Europa. Compartía con numerosos artistas las ideas revolucionarias contenidas en los manifiestos teóricos, ideas que a partir de 1910 llevarían también la firma de Umberto Boccioni, Luigi Russolo, Carlo Carrà, Gino Severini, Giacomo Balla y más adelante, de Antonio Sant’Elia, Fortunato Depero, Enrico Prampolini, Ardengo Soffici y muchos otros, entre ellos Tullio Crali, Renato Bertelli y Ernesto Thayath.

Marinetti –sin duda el primer gran maestro de las estrategias de comunicación mediales– combatía el pasado, la historia y el recuerdo, como lo hacían todos los pintores allegados al futurismo. Bajo los hachazos de sus Panfletos y manifiestos teóricos fueron cayendo uno tras otros los “objetos de culto” del pasado.
Él condenó el arte del Renacimiento lo mismo que el tango o la música de Wagner y el spaghetti, así como la romántica Venecia y al amor al claro de luna. El nombre del movimiento de su invención era apropiado para manifestar la fe absoluta en las nuevas tecnologías, en particular el automóvil y el avión.

A principios del siglo veinte, el futurismo permitió al arte italiano sumarse a las corrientes vanguardistas más importantes que ya existían en Europa, especialmente en Francia y Alemania. Con su interés por revolucionar todas las artes desde la pintura hasta la arquitectura, de la poesía a la literatura, del diseño al teatro, el futurismo fue para Italia un movimiento estético, pero al mismo tiempo una nueva forma de concebir la vida cultural de una nación que a principios del siglo veinte atravesaba por una situación de fuerte atraso social y económico a la par que de profundos antagonismos.

La exposición en Berlín comienza por una parte introductoria que se ocupa de las transformaciones radicales en pintura que impulsó el grupo germinal histórico de los futuristas en torno a Boccioni, Balla, Severini, Russolo, Soffici y Carrà.
El punto culminante de la exposición recae sin embargo sobre las innovaciones que caracterizaron a una nueva época del futurismo, extraordinariamente creadora, posterior a la muerte de Boccioni en el año 1916.
Pintores como Severini, Balla, Depero, Prampolini, Crali, por nombrar sólo algunos de los más renombrados, lograron conferir un sentido nuevo a la acción artística con la aprobación y el apoyo permanente y de Filippo Tommaso Marinetti.
Ellos abrieron el camino hacia el manejo experimental de los lenguajes del arte, la poesía, la literatura, la arquitectura de interiores, la moda, el diseño, la fotografía y la escenografía, manejo que constituyó asimismo el fundamento de la estética de la segunda mitad del siglo veinte. La exposición presenta una selección de obras que recogen con mayor nitidez la sensación de esa “prolongación” de la dimensión estética hacia la vida y del “cruce de fronteras” entre las diferentes disciplinas artísticas.
Al hacerlo brinda la oportunidad de averiguar algo sobre aquellos aspectos del futurismo que son menos conocidos pero merecen aprecio no menor que las manifestaciones ya divulgadas del futurismo en la pintura.

El hecho de dedicar una exposición al futurismo en Berlín tiene un significado especial por varias razones, entre ellas porque esta capital jugó un papel importante en la propagación de las revolucionarias ideas del futurismo en Alemania gracias a la labor empeñosa de Herwarth Walden (1887–1941). En 1912 se publico el Manifiesto Futurista en la revista Der Sturm fundada por Herwarth Walden y Alfred Döblin; poco tiempo después tenía lugar la primera muestra de futurismo en la galeria de Walden del mismo nombre domiciliada en Tiergartenstrasse 34 a (12.4 – 31.5.1912). La misma ee había presentado previamente en París en la Galerie Bernheim Jeune (5 – 27.2.1912) y en Londres en la Sackville Gallery (1.3 – 4.4.1912), exhibiéndose en Berlín 35 pinturas de los futuristas Umberto Boccioni, Carlo Carrà, Luigi Russolo y Gino Severini. Siguieron otras presentaciones de los futuristas en la revista y la galería de Walden, como lo atestigua una selección de documentos exhibidos en la casa de exposiciones Martin-Gropius-Bau.

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